La contabilidad es el lenguaje de los negocios. Permite
conocer con claridad la situación financiera de una empresa, tomar decisiones
estratégicas y cumplir con las obligaciones fiscales. Sin embargo, no siempre
se lleva de forma correcta. Muchas empresas —desde pequeños emprendimientos
hasta grandes compañías— cometen errores que terminan costando tiempo, dinero
y, en algunos casos, la supervivencia del negocio.
En este artículo te mostraré los 10 errores contables más
comunes que debes evitar, con ejemplos prácticos y consejos que te ayudarán
a mantener tus finanzas ordenadas.
1. No llevar registros contables actualizados
Uno de los errores más graves es dejar pasar semanas o meses
sin registrar las operaciones de la empresa. Muchas veces los emprendedores se
enfocan en vender o en producir, pero olvidan registrar ingresos, gastos y
movimientos bancarios.
Ejemplo:
Un negocio que vende ropa registra sus ventas en efectivo, pero no anota los
gastos diarios como transporte, empaques o publicidad digital. Al final del
mes, el dueño cree que tiene “ganancia”, pero en realidad no conoce su
verdadero margen.
Consejo:
Utiliza un software de contabilidad, hojas de Excel bien estructuradas o
contrata un contador para llevar un control diario o semanal. La constancia es
clave.
2. Mezclar las finanzas personales con las del negocio
Este error es muy común en pequeños negocios y
emprendimientos. Muchos dueños pagan cuentas personales (como el supermercado,
la renta de la casa o la gasolina del vehículo personal) directamente con el
dinero del negocio.
Ejemplo:
Pedro, dueño de una cafetería, usa la caja del día para pagar la electricidad
de su casa. Esto confunde las cuentas y le impide conocer cuánto realmente gana
la cafetería.
Consejo:
Abre una cuenta bancaria exclusiva para tu negocio. Separa tu sueldo como dueño
y evita usar dinero de la empresa para gastos personales.
3. No respaldar los comprobantes y facturas
La contabilidad no solo se basa en registros internos,
también requiere comprobantes fiscales válidos para justificar ingresos y
gastos. Perder facturas o no solicitarlas puede traer problemas legales y
fiscales.
Ejemplo:
Una empresa de servicios paga publicidad en redes sociales, pero no guarda las
facturas electrónicas. Al momento de una auditoría, ese gasto no puede
deducirse.
Consejo:
Digitaliza todos los comprobantes, guárdalos en carpetas organizadas y lleva un
sistema de archivo físico y digital.
4. No conciliar las cuentas bancarias
Muchas empresas registran ingresos y gastos, pero nunca
comparan su contabilidad con los estados bancarios. Esto genera diferencias y
errores que se acumulan con el tiempo.
Ejemplo:
Un cliente hace una transferencia de $10,000, pero nunca se registra en el
sistema. La empresa cree que el cliente no pagó y lo sigue considerando como
“pendiente”.
Consejo:
Realiza conciliaciones bancarias al menos una vez al mes. Compara los registros
internos con el banco y corrige cualquier diferencia.
5. No clasificar correctamente los gastos e ingresos
Un error común es mezclar gastos operativos con gastos
personales, inversiones con gastos corrientes, o ingresos extraordinarios con
ingresos habituales.
Ejemplo:
Una panadería recibe un préstamo bancario y lo registra como “ingreso por
ventas”. Esto infla los resultados y da una idea equivocada de la rentabilidad.
Consejo:
Aplica una correcta clasificación:
- Ingresos
operativos (ventas)
- Ingresos
financieros (intereses, préstamos)
- Gastos
operativos (materia prima, salarios)
- Gastos
administrativos (servicios, oficina)
6. No calcular ni registrar la depreciación de los
activos
Los activos como vehículos, computadoras o maquinaria
pierden valor con el tiempo. No registrar la depreciación hace que los estados
financieros no reflejen la realidad.
Ejemplo:
Una empresa compra una máquina por $100,000 y no registra su depreciación. Al
cabo de 5 años, en libros aún parece que vale $100,000, cuando en realidad su
valor real es mucho menor.
Consejo:
Consulta las normas fiscales y contables de tu país sobre depreciación. En la
mayoría de los casos, puedes deducir parte de este gasto en tus impuestos.
7. No registrar los pasivos y deudas correctamente
Muchos empresarios llevan la cuenta de lo que deben “en la
cabeza”, pero no en sus libros contables. Esto genera graves problemas de
liquidez.
Ejemplo:
Una empresa recibe mercancía de un proveedor a crédito por $50,000, pero no lo
registra. Después de 60 días, el proveedor exige el pago y el negocio no tiene
previsto ese gasto.
Consejo:
Todo pasivo debe registrarse, incluso si aún no lo has pagado. Esto te
permitirá anticipar los compromisos de tu empresa.
8. No contar con un plan de control interno
Cuando no hay controles, los errores o fraudes pueden pasar
desapercibidos. El control interno ayuda a prevenir robos, gastos innecesarios
o mal uso de recursos.
Ejemplo:
En una tienda, el mismo empleado que cobra también registra las ventas. Esto
facilita que pueda quedarse con dinero sin que nadie lo note.
Consejo:
Divide funciones: quien cobra no debería registrar. Implementa auditorías
internas periódicas y revisa inventarios regularmente.
9. No considerar los impuestos de forma correcta
Un error muy costoso es no calcular bien los impuestos o no
apartar dinero para pagarlos. Muchas empresas gastan todo lo que entra sin
prever el pago fiscal.
Ejemplo:
Una empresa factura $200,000 en ventas, pero olvida que debe pagar un 18% de
IVA/ITBIS. Cuando llega el vencimiento, no tiene fondos suficientes.
Consejo:
Aparta un porcentaje fijo de cada ingreso en una cuenta destinada a impuestos.
Usa un calendario fiscal para no olvidar vencimientos.
10. No interpretar los estados financieros
De nada sirve llevar registros si luego no se analizan los
estados financieros. Muchas empresas preparan balances o estados de resultados
solo “para cumplir”, pero nunca los usan para tomar decisiones.
Ejemplo:
Un negocio muestra que tiene ventas altas, pero su estado de resultados revela
que los gastos operativos superan esas ventas. El dueño sigue pensando que
“vende mucho” sin ver que está en pérdidas.