En contabilidad, pocas confusiones son tan comunes —y tan peligrosas— como no diferenciar entre gasto y costo. Aunque parecen términos similares, usarlos de manera incorrecta puede llevar a errores graves en los estados financieros y en la toma de decisiones de una empresa.

 

🔍 ¿Qué es un costo?

Un costo es el valor invertido en producir o adquirir los bienes o servicios que la empresa comercializa. Está directamente relacionado con la actividad productiva o comercial.

Ejemplos:

  • Materia prima para fabricar productos.
  • Sueldo de operarios en la planta.
  • Compra de mercancía para revender.

👉 En pocas palabras: el costo es lo que gastamos para poder vender.

 

💸 ¿Qué es un gasto?

Un gasto es el desembolso destinado a mantener la operación de la empresa, pero que no está directamente ligado a la producción o comercialización del bien o servicio.

Ejemplos:

  • Alquiler de la oficina administrativa.
  • Sueldo del personal contable.
  • Servicios públicos (luz, internet, agua).
  • Publicidad y marketing.

👉 En resumen: el gasto es lo que invertimos para mantener funcionando el negocio, no para producir.

 

⚖️ Diferencias clave

Costo

Gasto

Relacionado con la producción o compra de lo que se vende.

Relacionado con la administración, ventas o apoyo al negocio.

Se refleja en el Costo de Ventas del Estado de Resultados.

Se refleja en los Gastos Operativos.

Impacta en la rentabilidad bruta.

Impacta en la rentabilidad neta.

Sin costos, no hay productos/servicios que vender.

Sin gastos, no hay estructura para operar.

 

⚠️ El error más común

Muchos negocios registran como gasto lo que realmente es un costo, o viceversa.

  • Si confundes un costo con un gasto, puedes inflar o reducir artificialmente la utilidad bruta.
  • Esto genera una visión distorsionada de la rentabilidad de tu negocio.

 

¿Por qué es importante diferenciarlos?

  1. Para conocer la rentabilidad real de cada producto o servicio.
  2. Para elaborar estados financieros confiables.
  3. Para tomar decisiones correctas sobre precios, reducción de costos y control de gastos.
  4. Para cumplir con normas contables y evitar errores en auditorías.